domingo, 5 de octubre de 2014

Autocuidado, Nutrición y Envejecimiento

"Con el transcurso de los años, nuestra calidad de vida y salud dependerá mucho del tipo de alimentación recibida... Las enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes, la hipertensión, el colesterol alto y el cáncer, entre otras, tienen relación con el tipo de dieta que consumimos" (MIMDES, 2008).

Lo que indica el MIMDES, es muy claro, se refiere a la típica frase: "ERES LO QUE COMES", si a lo largo de la vida un niño se ha alimentado adecuadamente con frutas, verduras, lácteos, proteínas y principalmente alimentos bajos en grasas trans, es decir, el poco consumo de alimentos que hayan sido industrializados; y continúa con estos hábitos alimenticios durante toda su vida, al ser adulto mayor verá resultados positivos; recuerde que toda alimentación debe ser balanceada, no llegar ni a un extremo ni a otro. 

Ahora a medida que las personas envejecemos, se producen cambios en nuestro organismo, tal es el caso de la pérdida del volumen corporal o masa muscular, los huesos se tornan mucho más débiles por descalcificación y a consecuencia de ello nos volvemos menos activos, menos fuertes y más vulnerables a caídas y golpes significativos que agravan la salud.

En siguiente cartilla, el MIMDES, expresa lo siguiente: según la pirámide nutricional para las personas mayores, es recomendable organizar nuestra alimentación en el siguiente orden: 

  1. Consumir más agua (de 6 a 8 vasos al día)
  2. Consumir cereales (maíz, trigo, cebada, arroz, avena, etc.)
  3. Consumo de verduras, hortalizas y frutas (tratar de consumirlas diariamente)
  4. Alimentos derivados de origen animal (leche de vaca y sus derivados: yogurt, quesos, matequilla; también el consumo de huevos y las carnes, preferentemente sin grasas)
  5. En último lugar están los aceites, la sal, el azúcar refinada
  6. Complementos nutricionales: calcio, vitamina D y algunos componentes del complejo B. Consumir brócoli, acelgas, queso fresco, cereales, etc.
  7. Consumo de alimentos altos en fibra (esto ayudará a evitar el estreñimiento)

Por lo tanto, nuestro proceso de envejecimiento y una vejez digna dependen estrechamente de nosotros mismo, de nuestros hábitos alimenticios y de la fuerza de voluntad; aún más en nuestros días que, por lo mismo que se vive de manera acelerada, se deja de lado la comida nutritiva y de casa por la llamada fast food, que a largo plazo, solo nos trae problemas de salud en general. 



Referencia: Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social. (2008). Cartilla N°6: Autocuidado Nutricional de las Personas Adultas Mayores (2° ed.). Lima: Autor.


sábado, 4 de octubre de 2014

No Escucho...


[...] "El oído también se ve alterado según avanzan los años, se oye menos por envejecimiento del sistema de audición" (MIMDES, 2008).

El MIMDES, refiere que los mayores de 60 años tienen un 38% menos de audición, y los mayores a 85, un 60% menos. Es por esta razón que muchas de las personas que conviven con adultos mayores tienen recurrentes quejas acerca de que ellos no los escuchan, no los entienden cuando surge una conversación o también se cuestionan y a la vez se vuelve incómodo cuando el adulto mayor eleva en demasía la voz, ya sea cuando conversa por teléfono o en una conversación directa.

Menciona también, que los cambios más conocidos en la audición con la edad son:

  • La Presbiacusia (es más frecuente en hombres que en mujeres): que se refiere a la pérdida progresiva y gradual de la audición; la persona mayor tiene dificultad en la percepción de sonidos altos, no puede distinguir el tono o la voz.
  • El Taponamiento de Cerumen (causa más importante de sordera de conducción), problema que suele pasar desapercibido.
¡Alerta!, los principales factores de riesgo son los siguientes a mencionar:
  • Diabetes
  • Sífilis
  • Otitis supurada
  • Lesiones por traumatismo craneano
  • Haber trabajado en ambientes con alta contaminación de sonido (fábricas, carreteras, talleres mecánicos, construcción, etc.)
Para tratar de controlar estos problemas y también prevenirlos, se debe tomar en cuenta el evitar exponerse a ruidos, evitar el uso de audífonos con el volumen extremadamente alto, se debe tener una limpieza auditiva con mucha delicadeza y cuidado (no introducir palillos de dientes, llaves, etc.). Asistir periódicamente a un especialista, si es que ya se padece de sordera se debe acudir al uso de audífonos para amplificar la audición. A su vez, es importante el comunicar a los familiares de las molestias que pueda sentir el adulto mayor respecto a su audición, ya que sin ella no puede existir una buena interacción con el medio (personas y ambiente).  Por último, los familiares, cuidadores, etc., que se relaciones con adultos mayores que ya posean dificultades auditivas deben hablarles con dirección al oído, si es necesario  se debe repetir lo emitido, preguntarle si es que lo ha escuchado y adecuar los sonidos del teléfono para que éste no grite al momento de hablar. 





Referencia: Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social. (2008). Cartilla N°3 Autocuidado de los Sentidos en las Personas Adultas Mayores (2° ed.). Lima: Autor.

No Veo...

"A partir de los 40 años comienza, por lo general,  a disminuir la agudeza visual, y desde los 70 años es común tener la visión alterada, pero esto puede corregirse con lentes (anteojos), operación de cataratas, etc." (MIMDES, 2008).

Esta cartilla hecha por el Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social (MIMDES), está dirigida a los cambios normales y patológicos de los sentidos, enfatizando en los de la vista y el oído, puesto que estos son los que con mayor frecuencia se ven afectados durante el envejecimiento y la vejez. 

Por lo tanto, la institución mencionada presenta lo siguiente:

 LA VISTA
- Cambios Normales: 
  • Disminución de la visión o visión borrosa y la necesidad de lentes para leer, coser o ver de lejos.
  • Resequedad en el ojo.
  • Los párpados se vuelven más débiles y pesados.
  • Dificultad para diferenciar los colores.
  • Hipersensibilidad a la luz y resplandor.
  • Disminución de la adaptación a la oscuridad
- Problemas:
  • Cataratas (enfermedad más común en el envejecimiento): es la opacidad del cristalino que impide el paso de la luz, por ello se ve borroso, doble o con puntos negros.
  • Glaucoma(puede ocasionar la pérdida total e irreversible de la vista): es el aumento de la presión interna del ojo, lo que reduce la visión.
  • Degeneración Macular: es el deterioro de la retina generalmente debido a problemas de hipertensión o la diabetes.
- ¡Alerta!
  • Demasiada exposición al sol
  • Fumar
  • Mala nutrición
  • Infecciones del ojo
  • Enfermedades crónicas como diabetes e hipertensión

Las medidas de autocuidado que el adulto debe tener son las de consultar a un oculista, hacerse chequeos periódicamente, evitar cambios bruscos de oscuridad a la luz, tener una adecuada iluminación en las habitaciones, sobre todo cuando se realiza una lectura, las zonas de la casa como pasadizos, habitaciones, entre otras estén iluminadas para evitar caídas o golpes con algún mueble. Por otro lado, siempre ser puntual en las medicinas administradas (gotas), también tener mucho cuidado en dónde dejan los lentes, siempre es recomendable dejarlos en un solo lugar, de esa manera no hay confusiones ni pérdidas. 


Referencia: Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social. (2008). Cartilla N°3 Autocuidado de los Sentidos en las Personas Adultas Mayores (2° ed.). Lima: Autor.

viernes, 3 de octubre de 2014

¡Autocuidados!

"¿Qué es el autocuidado de la salud?... Es asumir voluntariamente la responsabilidad sobre el cuidado de la propia salud, lo que implica adoptar estilos de vida saludable, que prevengan la aparición de enfermedades y que mantengan a las personas adultas mayores activas, productivas, saludables y participativas... Auntocuidado significa también, conocernos, querernos y cuidarnos; lo cual parte por aprender a aceptar las huellas que el tiempo va dejando en nuestro cuerpo y tener siempre la capacidad de amar nuestra persona (MIMDES, 2008)".


Para entender mejor éste concepto, y en el cual quiero hacer énfasis ya que este blog pretende brindar información acerca del envejecimiento normal, es el de puntualizar que el autocuidado es una conducta que se aprende y surge de la combinación de experiencias personales y sociales (MIMDES, 2008).
Ahora bien, explicando más a fondo de lo que se refiere este blog en relación al autocuidado de los adultos mayores, pues se menciona que para que una persona tenga un óptimo autocuidado es necesario que se involucren tres componentes principales, que ya se mencionaron anteriormente, los cuales son: LA AUTOESTIMA (valoración hacia uno mismo: querernos, respetarnos tal cual somos), EL AUTOCONCEPTO (pensamientos, ideas, creencias, opiniones y percepciones respecto a nosotros mismos)  Y LA AUTODETERMINACIÓN (capacidad de tomar decisiones a nivel de cada persona). 

Estos tres componentes ayudan a que un adulto mayor pueda verse a través de un espejo y reconocer lo que es, sin miedos, sin vergüenza, sin rechazo, sin lástima; es el poder decir: SOY UNA PERSONA MAYOR Y SOY FELIZ TAL CUAL SOY. Para ello existe un elemento fundamental y es la ADAPTACIÓN de cada persona frente a este proceso. Al haberse adaptado se podrá construir poco a poco los componentes ya mencionados. Y así, a partir de sus experiencias, consolidar su personalidad, y como se mencionó en un post anterior, llegar a una "madurez afectiva". 

Por lo tanto, cómo se relaciona la salud con el autocuidado; ésto se reduce a unas pocas palabras: VIDA SALUDABLE, que se encuentran vinculadas con una serie de actividades que toda persona debería realizar desde temprana edad, obviamente es allí donde el entorno influye, puesto que los padres deberían inculcar a sus hijos a tener buenos hábitos ya sean alimenticios, de deporte, chequeos médicos, entre otros. Los mismos que son necesarios para los adultos mayores, ya que ellos deben realizar controles médicos para prevenir enfermedades, cuidar su alimentación, ingerir líquidos (agua), realizar ejercicios (caminar), asistir a actividades que satisfagan sus necesidades sociales, seguir estimulando su capacidad cognitiva, puesto que las personas jamás dejan de aprender algo nuevo; disminuir el consumo de alcohol y evitar el consumo de tabaco, entre otros.

Referencia: Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social. (2008). Cartilla N°2: Promoción de la salud y el autocuidado de las personas adultas mayores (2° ed.). Lima: Autor. 

miércoles, 1 de octubre de 2014

La Jubilación: ¿Es Positiva o Negativa?

"En la sociedad existe la creencia generalizada de que la jubilación es un suceso negativo para el individuo y comúnmente se asocia a la vejez, deterioro, aislamiento, soledad, escasez de recursos económicos, inactividad, etc." (Prados y Muñoz, 2002).


Esta perspectiva de la jubilación, especialmente en adultos mayores (edades comprendidas entre los 58-64 años), puede variar, todo depende del modo de ver la vida, cómo se ha adaptado al proceso de envejecimiento y a los cambios producidos por este: cansancio, sin fuerzas, deja de hacer actividades que antes le parecían fáciles, entre otras.

Los adultos mayores pueden tener dos posiciones respecto a la jubilación: Una Positiva y otra Negativa. Lo positivo se atribuye a la adaptación adecuada y a la flexibilidad de ante cualquier cambio, también influye lo socioeconómico (que también se encuentra ligado a lo negativo de la jubilación) ya que a una determinada edad las personas consideran que ya es tiempo de retirarse del trabajo (voluntad propia) para disfrutar de todo lo que ha logrado con éxito a lo largo de su vida. A su vez se considera que a muchos de los adultos mayores les gustaría seguir trabajando, sin embargo los trabajos serían muy limitados para sus condiciones o posiblemente se pueda administrar un trabajo en base a sus limitaciones y necesidades. 

Del lado negativo, se debe principalmente a la necesidad económica. Muchos adultos mayores siguen trabajando hasta edades muy avanzadas por el simple hecho de tener necesidades; que deben ser satisfechas tanto para ellos como para su familia. Por ésta razón, el cambio repentino o brusco causa en ellos un sentimiento de desolación a tal punto de crear un pensamiento de inutilidad de manera general, pensamiento que a su vez es reforzado por la gran demanda de trabajadores jóvenes en cualquier tipo de empleo. 

Por ello se crean Programas de Preparación para la Jubilación:
Los primeros programas de preparación para la jubilación surgen en los años cincuentas (Olson y Kosloski, 1958). Con estos programas se trata de disminuir la ansiedad que sientes los trabajadores ante esta situación.
Sáez Narro y Aleixandre (1994) sostienen que la intervención en la preparación para la jubilación será más efectiva si se realiza en la edad adulta. En edades intermedias e iniciales del ciclo vital, cuando la sociedad concentra el poder en manos del individuo, se puede planificar la jubilación como un acto de autojubilación. 
Esta preparación se divide en dos:
- Preparación Formativa: pretenden facilitar la transición y adaptación del sujeto a su nueva situación, ya que se considera a este evento como un período de crisis. Trata que la jubilación sea percibida de forma positiva, utilizando como materia principal en los programas: las actividades que contemplan aspectos lúdico-recreativo, deportes, voluntariado social,  actividades manuales de todo tipo, entre otros.

- Preparación Infromativa: consiste en la planificación de los eventos que puedan ocurrir ya sean disminución de los ingresos, aumento del tiempo libre, falta de trabajo, etc. Desde ese punto, los programas buscan basarse en en la estimulación de la búsqueda de información para realizar planes y objetivos a futuro y de esa manera reducir la ansiedad al momento de enfrentarse ante éste evento.

Referencias:
  • Olson, E. y Kosloski, K. (1958). Retirement planning programs: Are they still relevant?  Comunicación presentada a la 41 Reunión Científica de Gerontología y Sociedad en América. San Francisco, California.
  • Prados Cuesta, M. y Muñoz Tortosa, J. (2002). La Jubilación. En J. Muñoz (Ed.). Psicología del Envejecimiento (pp. 111-122). Madrid: Pirámide.
  • Sáez Narro, N., Aleixandre, M, Meléndez, J.C. y Vicente de, P. (1993). Preparación para la Jubilación. En R. Rubio y J. Muñoz (comps.): Gerontología social: perspectivas teóricas y de intervención. Disputación provincial de Jaén.
  • Sáez Narro, N., Aleixandre, M. y Meléndez, J.C. (1995). Evolución del nivel de necesidades educativas para la preparación de la jubilación en nuestro contexto. Rev. PADE. Universidad de Valencia. 

domingo, 28 de septiembre de 2014

"La Solitudine"

"Muchas personas mayores viven solas, están viudas y padecen pérdidas de autonomía. Estas y otras circunstancias contribuyen a extender la idea de que el envejecimiento y la soledad son variables que siempre van unidas. Sin embargo, los resultados de investigaciones empíricas cuestionan la veracidad de este estereotipo" (Motte y Muñoz, 2002).
"Ciertos autores conciben la soledad como una experiencia subjetiva y desagradable que surge cuando el individuo percibe deficiencias en el funcionamiento de sus redes sociales. La discordancia que existe entre los contactos sociales que tiene y los que le gustaría tener es la causa que provoca el sentimiento de soledad" (Papleau y Perlman, 1982).
Weiss (1987) "distingue dos formas de soledad. Una que está relacionada con el aislamiento social y otra que es provocada por determinadas pérdidas afectivas y emocionales que dan seguridad". 


La soledad en los adultos mayores es concebida como consecuencia de un aislamiento de tipo social, ya sea por abandono por parte de familiares, dejar de concurrir a lugares públicos con amigos, el sentirse inútil socialmente, entre otros; a su vez, es concebida a partir de funcionamiento cognitivo y emocional, puesto que puede darse el fallecimiento del cónyuge, pérdida de un amigo (a) íntimo (a).  

"La soledad se caracteriza por ser una experiencia difícilmente soportable que produce en la persona sentimientos de baja autoestima, alienación, marginación, ansiedad e insatisfacción cuando realiza interacciones sociales" (Kurderk , 1985). Por lo cual es necesario demostrar a los adultos mayores que la vida no acaba allí, que sigue y que aún pueden continuar con sus actividades, trabajando con el aumento de autoestima y habilidades sociales. 

Sin embargo, Perlman (1978) indica que la edad avanzada no engendra sentimiento de soledad, sino todo lo contrario. Según este autor, el sentimiento de soledad alcanza su punto más alto durante la adolescencia, y posteriormente decrece. Esta contradicción se debe a que en la etapa de la adolescencia las personas aún no llegan a la madurez necesaria y por ello suelen ser vulnerables ante las experiencias dolorosas. Algunos otros factores que intervienen en la generación del sentimiento de soledad en la situación familiar y estado de salud, por lo que es indispensable tener conciencia de qué tanto yo, como persona me comprometo a cuidar mi persona. 



Referencias:
  • Kurdek, L.A. (1985). Age, gender differences and personality correlates of loneliness in different relationships. Journal of Personality Assement, 49, 485-496.
  • Motte, C. A. y Muñoz Tortosa, J. (2002). Envejecimiento Social. En J. Muñoz (Ed.). Psicología del Envejecimiento (pp. 95-110). Madrid: Pirámide.
  • Peplau, L. y Perlman, D. (1982). Perspective on lonelliness. En Peplau (dir.): A sourcebook of current theory, research and therapy. New York: John Wiley and Sons.
  • Perlman, D. (1988). Loneliness: A life-span, family perspective. En Milardo (dir.): Families and social networks . Newbury Park: Sage.




sábado, 27 de septiembre de 2014

Nutrición de los Adultos Mayores

"Un hecho está claro sobre la relación entre envejecimiento y alimentación en los humanos: la ingesta de alimento disminuye con la edad. En el Estudio Longitiudinal sobre Envejecimiento, Baltimore, se halló que la ingesta óptima de energía de dos mil setecientas calorías por día a los treinta años desciende linealmente a dos mil cien calorías por día a los ochenta. La necesidad calórica decrece con la edad en parte porque hay un declive en actividad física"  (Hayflick, 1999)



Este post será una breve introducción al tema de nutrición en los adultos mayores, por ello decidí adjuntar este video que explica a grandes rasgos a lo que se refiriere el cuidado de la salud alimenticia, física y los cambios que se producen en la vejez. 

Se mencionan también, las principales enfermedades que los adultos mayores sufren, tales como artritis, osteoporosis, diabétes, hipertensión, algún tipo de cáncer, entre otros, para lo cual los centros encargados del cuidado del adulto mayor deben estar informados de manera minuciosa, ya que cada uno de ellos recibirá una alimentación y realizará una actividad diferente. Se considera también de gran importancia el funcionamiento del metabolismo de cada persona, si bien es cierto todas las personas somos distintas, sin embargo  en la vejez nuestros órganos trabajan de una manera más lenta por lo que los alimentos tienen que ser en cantidades exactas y contar con los nutrientes necesarios para la fácil digestión. 

Ya que el cuerpo se va deteriorando a lo largo de este proceso, encontramos que los adultos mayores pierden gran cantidad de masa muscular y sufres problemas en los huesos, por lo tanto siempre es bueno contar con una alimentación rica en proteínas y calcio que ayuden a estabilizar a el movimiento de la persona, puesto que muchas veces la inestabilidad del cuerpo puede traer consigo caídas con golpes lo suficientemente fuertes como para romper un hueso e incluso producir la muerte.



Fuente: Hayflick, L. (1999). Envejecer de la cabeza a los pies. En Martínez, A. y Hayflick, L. (Ed.). Cómo y por qué envejecemos (pp. 231- 253). Barcelona: Herder. 

Video: Csaludandalucia (17 de Febrero de 2012). Alimentación en los mayores (Consejos) [Archivo de video] Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=RgAoiexuj6I