lunes, 13 de octubre de 2014

¿Cómo evitar las tan temibles CAÍDAS?

"Las acciones más eficaces para evitar las caídas en las personas mayores provienen de combinar varias medidas, como incrementar el ejercicio físico para mejorar el equilibrio, proveer el tratamiento de los problemas de visión y audición y el retiro de los obstáculos en la vivienda, en algunos casos, ajustar o retirar medicamentos" (MIMDES, 2008)


¡RECOMENDACIONES!

A continuación se presentarán una serie de recomendaciones para evitar las caídas en el hogar, donde es el lugar más común en donde pueden ocurrir. Para las esposas, hijos, cuidadores, personas mayores y jóvenes, es muy importante que tomen en cuenta estos consejos a modo de prevención:

  • Hacer ejercicio físico: Tai-Chi, gimnasia, caminar 30 minutos, mantenerse activo.
  • Si se padece de alguna enfermedad, no olvidar realizar los chequeos correspondientes.
  • Evitar obstáculos como alfombras pequeñas, desniveles o falta de iluminación.
  • Debe escoger un buen calzado, con suela antideslizante, sin tacones.
  • En su hogar debe haber una buena iluminación, principalmente en las escaleras, pasadizos, cuartos y baños.
  • Tener los objetos a su alcance, de esa manera evitará alzarse o agacharse.
  • Evite que los muebles obstaculicen su tránsito por el hogar.
  • Si utiliza bastón, muletas, andadores, es importante que se informe sobre el uso adecuado de cada uno de ellos, de esa manera se evitara una caída.
  • Colocar asideros o barras en el baño, para evitar que se resbale.
  • Colocar barandas en las escaleras, sujetarse con fuerza de ellos o pedir que lo acompañen y ayuden a subir.
  • Evite levantarse bruscamente de su cama, pues podría sentir algún mareo y esto provocaría una caída. 


Estas son las principales recomendaciones para evitar caídas, recuerde que muchas caídas son causantes de lesiones y un mal golpe podría causar la muerte, es importante la prevención, no solo dirigida a los adultos mayores, también para niños, jóvenes y adultos.
¡Nadie está libre de una caída, mejoremos nuestra calidad de vida desde ahora, no esperemos a que pase una tragedia para comenzar!




Referencia: Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social. (2008). Cartilla N°13: Las caídas en las personas adultas mayores ¿se puede evitar? (2° ed.). Lima: Autor.

Factores de Riesgos en el Hogar

"En la medida que aumenta el número de personas mayores en nuestra población, aparece un problema de salud, muy importante: las caídas. Ellas ocurren con elevada frecuencia en los mayores y tiene importantes efectos sobre su vida y salud. Los costos económicos y en salud, que producen las caídas, son bastante apreciables por las lesiones que producen, el uso de servicios de emergencia y hospitalización, la discapacidad y la mortalidad resultantes" (MIMDES, 2008)


¿Qué pasa? ¿Por qué las personas adultas mayores se caen con mayor frecuencia?

Las respuestas a estas interrogantes se basan principalmente en los cambios morfológicos a lo largo de todo el proceso de envejecimiento, principalmente por la hipotonía muscular (puesto que éstos se encuentran flácidos, disminuídos, sin fuerza). Otra causa muy común es el sedentarismo, al pasar muchas horas sentados, los músculos pierden actividad y se produce un adormecimiento, por lo tanto, al ponerse de pie puede haber un desequilibrio y ésto, en consecuencia, producir una caída grave. 

¿Por qué se producen caídas en las personas adultas mayores?

El MIMDES nos presenta dos causas principales:
- Las causas intrínsecas a nuestro cuerpo: cambios que se producen en nuestro organismo asociados al envejecimiento: variaciones en la forma de caminar, la postura corporal y el balance, disminución de la actividad física o sedentarismo; secundariamente las diversas enfermedades en el adulto mayor, disminución visual, auditiva y con ellos el uso de medicamentos que producen desorientación. 

- Las causas extrínsecas: son los obstáculos que en el medio ambiente favorecen que podamos caer. Los desniveles en el piso, los pisos encerados y resbaladizos, la mala iluminación, la carencias de barandas. El uso de zapatos inadecuados, con tacos elevados o suela resbaladiza, etc.



Referencia: Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social. (2008). Cartilla N°13: Las caídas en las personas adultas mayores ¿se puede evitar? (2° ed.). Lima: Autor.

domingo, 5 de octubre de 2014

Autocuidado, Nutrición y Envejecimiento

"Con el transcurso de los años, nuestra calidad de vida y salud dependerá mucho del tipo de alimentación recibida... Las enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes, la hipertensión, el colesterol alto y el cáncer, entre otras, tienen relación con el tipo de dieta que consumimos" (MIMDES, 2008).

Lo que indica el MIMDES, es muy claro, se refiere a la típica frase: "ERES LO QUE COMES", si a lo largo de la vida un niño se ha alimentado adecuadamente con frutas, verduras, lácteos, proteínas y principalmente alimentos bajos en grasas trans, es decir, el poco consumo de alimentos que hayan sido industrializados; y continúa con estos hábitos alimenticios durante toda su vida, al ser adulto mayor verá resultados positivos; recuerde que toda alimentación debe ser balanceada, no llegar ni a un extremo ni a otro. 

Ahora a medida que las personas envejecemos, se producen cambios en nuestro organismo, tal es el caso de la pérdida del volumen corporal o masa muscular, los huesos se tornan mucho más débiles por descalcificación y a consecuencia de ello nos volvemos menos activos, menos fuertes y más vulnerables a caídas y golpes significativos que agravan la salud.

En siguiente cartilla, el MIMDES, expresa lo siguiente: según la pirámide nutricional para las personas mayores, es recomendable organizar nuestra alimentación en el siguiente orden: 

  1. Consumir más agua (de 6 a 8 vasos al día)
  2. Consumir cereales (maíz, trigo, cebada, arroz, avena, etc.)
  3. Consumo de verduras, hortalizas y frutas (tratar de consumirlas diariamente)
  4. Alimentos derivados de origen animal (leche de vaca y sus derivados: yogurt, quesos, matequilla; también el consumo de huevos y las carnes, preferentemente sin grasas)
  5. En último lugar están los aceites, la sal, el azúcar refinada
  6. Complementos nutricionales: calcio, vitamina D y algunos componentes del complejo B. Consumir brócoli, acelgas, queso fresco, cereales, etc.
  7. Consumo de alimentos altos en fibra (esto ayudará a evitar el estreñimiento)

Por lo tanto, nuestro proceso de envejecimiento y una vejez digna dependen estrechamente de nosotros mismo, de nuestros hábitos alimenticios y de la fuerza de voluntad; aún más en nuestros días que, por lo mismo que se vive de manera acelerada, se deja de lado la comida nutritiva y de casa por la llamada fast food, que a largo plazo, solo nos trae problemas de salud en general. 



Referencia: Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social. (2008). Cartilla N°6: Autocuidado Nutricional de las Personas Adultas Mayores (2° ed.). Lima: Autor.


sábado, 4 de octubre de 2014

No Escucho...


[...] "El oído también se ve alterado según avanzan los años, se oye menos por envejecimiento del sistema de audición" (MIMDES, 2008).

El MIMDES, refiere que los mayores de 60 años tienen un 38% menos de audición, y los mayores a 85, un 60% menos. Es por esta razón que muchas de las personas que conviven con adultos mayores tienen recurrentes quejas acerca de que ellos no los escuchan, no los entienden cuando surge una conversación o también se cuestionan y a la vez se vuelve incómodo cuando el adulto mayor eleva en demasía la voz, ya sea cuando conversa por teléfono o en una conversación directa.

Menciona también, que los cambios más conocidos en la audición con la edad son:

  • La Presbiacusia (es más frecuente en hombres que en mujeres): que se refiere a la pérdida progresiva y gradual de la audición; la persona mayor tiene dificultad en la percepción de sonidos altos, no puede distinguir el tono o la voz.
  • El Taponamiento de Cerumen (causa más importante de sordera de conducción), problema que suele pasar desapercibido.
¡Alerta!, los principales factores de riesgo son los siguientes a mencionar:
  • Diabetes
  • Sífilis
  • Otitis supurada
  • Lesiones por traumatismo craneano
  • Haber trabajado en ambientes con alta contaminación de sonido (fábricas, carreteras, talleres mecánicos, construcción, etc.)
Para tratar de controlar estos problemas y también prevenirlos, se debe tomar en cuenta el evitar exponerse a ruidos, evitar el uso de audífonos con el volumen extremadamente alto, se debe tener una limpieza auditiva con mucha delicadeza y cuidado (no introducir palillos de dientes, llaves, etc.). Asistir periódicamente a un especialista, si es que ya se padece de sordera se debe acudir al uso de audífonos para amplificar la audición. A su vez, es importante el comunicar a los familiares de las molestias que pueda sentir el adulto mayor respecto a su audición, ya que sin ella no puede existir una buena interacción con el medio (personas y ambiente).  Por último, los familiares, cuidadores, etc., que se relaciones con adultos mayores que ya posean dificultades auditivas deben hablarles con dirección al oído, si es necesario  se debe repetir lo emitido, preguntarle si es que lo ha escuchado y adecuar los sonidos del teléfono para que éste no grite al momento de hablar. 





Referencia: Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social. (2008). Cartilla N°3 Autocuidado de los Sentidos en las Personas Adultas Mayores (2° ed.). Lima: Autor.

No Veo...

"A partir de los 40 años comienza, por lo general,  a disminuir la agudeza visual, y desde los 70 años es común tener la visión alterada, pero esto puede corregirse con lentes (anteojos), operación de cataratas, etc." (MIMDES, 2008).

Esta cartilla hecha por el Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social (MIMDES), está dirigida a los cambios normales y patológicos de los sentidos, enfatizando en los de la vista y el oído, puesto que estos son los que con mayor frecuencia se ven afectados durante el envejecimiento y la vejez. 

Por lo tanto, la institución mencionada presenta lo siguiente:

 LA VISTA
- Cambios Normales: 
  • Disminución de la visión o visión borrosa y la necesidad de lentes para leer, coser o ver de lejos.
  • Resequedad en el ojo.
  • Los párpados se vuelven más débiles y pesados.
  • Dificultad para diferenciar los colores.
  • Hipersensibilidad a la luz y resplandor.
  • Disminución de la adaptación a la oscuridad
- Problemas:
  • Cataratas (enfermedad más común en el envejecimiento): es la opacidad del cristalino que impide el paso de la luz, por ello se ve borroso, doble o con puntos negros.
  • Glaucoma(puede ocasionar la pérdida total e irreversible de la vista): es el aumento de la presión interna del ojo, lo que reduce la visión.
  • Degeneración Macular: es el deterioro de la retina generalmente debido a problemas de hipertensión o la diabetes.
- ¡Alerta!
  • Demasiada exposición al sol
  • Fumar
  • Mala nutrición
  • Infecciones del ojo
  • Enfermedades crónicas como diabetes e hipertensión

Las medidas de autocuidado que el adulto debe tener son las de consultar a un oculista, hacerse chequeos periódicamente, evitar cambios bruscos de oscuridad a la luz, tener una adecuada iluminación en las habitaciones, sobre todo cuando se realiza una lectura, las zonas de la casa como pasadizos, habitaciones, entre otras estén iluminadas para evitar caídas o golpes con algún mueble. Por otro lado, siempre ser puntual en las medicinas administradas (gotas), también tener mucho cuidado en dónde dejan los lentes, siempre es recomendable dejarlos en un solo lugar, de esa manera no hay confusiones ni pérdidas. 


Referencia: Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social. (2008). Cartilla N°3 Autocuidado de los Sentidos en las Personas Adultas Mayores (2° ed.). Lima: Autor.

viernes, 3 de octubre de 2014

¡Autocuidados!

"¿Qué es el autocuidado de la salud?... Es asumir voluntariamente la responsabilidad sobre el cuidado de la propia salud, lo que implica adoptar estilos de vida saludable, que prevengan la aparición de enfermedades y que mantengan a las personas adultas mayores activas, productivas, saludables y participativas... Auntocuidado significa también, conocernos, querernos y cuidarnos; lo cual parte por aprender a aceptar las huellas que el tiempo va dejando en nuestro cuerpo y tener siempre la capacidad de amar nuestra persona (MIMDES, 2008)".


Para entender mejor éste concepto, y en el cual quiero hacer énfasis ya que este blog pretende brindar información acerca del envejecimiento normal, es el de puntualizar que el autocuidado es una conducta que se aprende y surge de la combinación de experiencias personales y sociales (MIMDES, 2008).
Ahora bien, explicando más a fondo de lo que se refiere este blog en relación al autocuidado de los adultos mayores, pues se menciona que para que una persona tenga un óptimo autocuidado es necesario que se involucren tres componentes principales, que ya se mencionaron anteriormente, los cuales son: LA AUTOESTIMA (valoración hacia uno mismo: querernos, respetarnos tal cual somos), EL AUTOCONCEPTO (pensamientos, ideas, creencias, opiniones y percepciones respecto a nosotros mismos)  Y LA AUTODETERMINACIÓN (capacidad de tomar decisiones a nivel de cada persona). 

Estos tres componentes ayudan a que un adulto mayor pueda verse a través de un espejo y reconocer lo que es, sin miedos, sin vergüenza, sin rechazo, sin lástima; es el poder decir: SOY UNA PERSONA MAYOR Y SOY FELIZ TAL CUAL SOY. Para ello existe un elemento fundamental y es la ADAPTACIÓN de cada persona frente a este proceso. Al haberse adaptado se podrá construir poco a poco los componentes ya mencionados. Y así, a partir de sus experiencias, consolidar su personalidad, y como se mencionó en un post anterior, llegar a una "madurez afectiva". 

Por lo tanto, cómo se relaciona la salud con el autocuidado; ésto se reduce a unas pocas palabras: VIDA SALUDABLE, que se encuentran vinculadas con una serie de actividades que toda persona debería realizar desde temprana edad, obviamente es allí donde el entorno influye, puesto que los padres deberían inculcar a sus hijos a tener buenos hábitos ya sean alimenticios, de deporte, chequeos médicos, entre otros. Los mismos que son necesarios para los adultos mayores, ya que ellos deben realizar controles médicos para prevenir enfermedades, cuidar su alimentación, ingerir líquidos (agua), realizar ejercicios (caminar), asistir a actividades que satisfagan sus necesidades sociales, seguir estimulando su capacidad cognitiva, puesto que las personas jamás dejan de aprender algo nuevo; disminuir el consumo de alcohol y evitar el consumo de tabaco, entre otros.

Referencia: Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social. (2008). Cartilla N°2: Promoción de la salud y el autocuidado de las personas adultas mayores (2° ed.). Lima: Autor. 

miércoles, 1 de octubre de 2014

La Jubilación: ¿Es Positiva o Negativa?

"En la sociedad existe la creencia generalizada de que la jubilación es un suceso negativo para el individuo y comúnmente se asocia a la vejez, deterioro, aislamiento, soledad, escasez de recursos económicos, inactividad, etc." (Prados y Muñoz, 2002).


Esta perspectiva de la jubilación, especialmente en adultos mayores (edades comprendidas entre los 58-64 años), puede variar, todo depende del modo de ver la vida, cómo se ha adaptado al proceso de envejecimiento y a los cambios producidos por este: cansancio, sin fuerzas, deja de hacer actividades que antes le parecían fáciles, entre otras.

Los adultos mayores pueden tener dos posiciones respecto a la jubilación: Una Positiva y otra Negativa. Lo positivo se atribuye a la adaptación adecuada y a la flexibilidad de ante cualquier cambio, también influye lo socioeconómico (que también se encuentra ligado a lo negativo de la jubilación) ya que a una determinada edad las personas consideran que ya es tiempo de retirarse del trabajo (voluntad propia) para disfrutar de todo lo que ha logrado con éxito a lo largo de su vida. A su vez se considera que a muchos de los adultos mayores les gustaría seguir trabajando, sin embargo los trabajos serían muy limitados para sus condiciones o posiblemente se pueda administrar un trabajo en base a sus limitaciones y necesidades. 

Del lado negativo, se debe principalmente a la necesidad económica. Muchos adultos mayores siguen trabajando hasta edades muy avanzadas por el simple hecho de tener necesidades; que deben ser satisfechas tanto para ellos como para su familia. Por ésta razón, el cambio repentino o brusco causa en ellos un sentimiento de desolación a tal punto de crear un pensamiento de inutilidad de manera general, pensamiento que a su vez es reforzado por la gran demanda de trabajadores jóvenes en cualquier tipo de empleo. 

Por ello se crean Programas de Preparación para la Jubilación:
Los primeros programas de preparación para la jubilación surgen en los años cincuentas (Olson y Kosloski, 1958). Con estos programas se trata de disminuir la ansiedad que sientes los trabajadores ante esta situación.
Sáez Narro y Aleixandre (1994) sostienen que la intervención en la preparación para la jubilación será más efectiva si se realiza en la edad adulta. En edades intermedias e iniciales del ciclo vital, cuando la sociedad concentra el poder en manos del individuo, se puede planificar la jubilación como un acto de autojubilación. 
Esta preparación se divide en dos:
- Preparación Formativa: pretenden facilitar la transición y adaptación del sujeto a su nueva situación, ya que se considera a este evento como un período de crisis. Trata que la jubilación sea percibida de forma positiva, utilizando como materia principal en los programas: las actividades que contemplan aspectos lúdico-recreativo, deportes, voluntariado social,  actividades manuales de todo tipo, entre otros.

- Preparación Infromativa: consiste en la planificación de los eventos que puedan ocurrir ya sean disminución de los ingresos, aumento del tiempo libre, falta de trabajo, etc. Desde ese punto, los programas buscan basarse en en la estimulación de la búsqueda de información para realizar planes y objetivos a futuro y de esa manera reducir la ansiedad al momento de enfrentarse ante éste evento.

Referencias:
  • Olson, E. y Kosloski, K. (1958). Retirement planning programs: Are they still relevant?  Comunicación presentada a la 41 Reunión Científica de Gerontología y Sociedad en América. San Francisco, California.
  • Prados Cuesta, M. y Muñoz Tortosa, J. (2002). La Jubilación. En J. Muñoz (Ed.). Psicología del Envejecimiento (pp. 111-122). Madrid: Pirámide.
  • Sáez Narro, N., Aleixandre, M, Meléndez, J.C. y Vicente de, P. (1993). Preparación para la Jubilación. En R. Rubio y J. Muñoz (comps.): Gerontología social: perspectivas teóricas y de intervención. Disputación provincial de Jaén.
  • Sáez Narro, N., Aleixandre, M. y Meléndez, J.C. (1995). Evolución del nivel de necesidades educativas para la preparación de la jubilación en nuestro contexto. Rev. PADE. Universidad de Valencia.